viernes, 6 de enero de 2012

Capitulo 2: Escapar es solo el Comienzo

Capitulo 2: Escapar es solo el comienzo
Narra Tyler:

    El tiempo es relativo, nunca va muy rápido, nunca va muy lento. Pero cada segundo era una angustia más que soportar. En mi mente solo llegaba el pensamiento de que esta seria la ultima noche, la última noche de mi sufrimiento. Pero quizás realmente todo estaba mal. En este momento como deseaba que el tiempo corriera a la velocidad de un auto de carreras, pero la paciencia era la clave de mi escape.

    Las lágrimas corrían por mis mejillas, tenía el labio partido y un poco de sangre salía de mi pequeña herida. Aunque me alegraba que ese era el ultimo golpe que recibiría por parte de mi padre. Sentado en mi cama miraba el reloj de mi despertador, marcaba las 3:30 am. Ya hace dos horas que debía haber salido de mi casa, pero las cosas no fueron como planeaba. Tome un fuerte respiro y me seque las lágrimas, luego me levante de la cama mirando hacia el despertador.

-Ya es hora- me susurre a mi mismo.

    Saque el bolso que había preparado para escapar debajo de la cama. No me llevaría muchas cosas, solo las mas importantes para mi, el tiempo ni el espacio me permitía cárgame de equipaje, porque como dije estaba escapando. Me pare en seco frente a la ventana, mire atrás y di un fuerte suspiro. Intente encontrar fuerzas y valentía de donde nunca las tuve. Recuerdo haber pensado una plegaria dirigida al cielo, pidiendo que mi peor pesadilla nunca despertara. Al menos no ahora.

    Abrir la ventana y mire hacia el suelo. “¿Por qué diablos no hateé unas sabanas para usarlas para deslizarme o trepar?” pensé en el momento que vi la distancia de mi ventana, del segundo piso de la casa, a la grama del jardín principal. Pero no podía hacer mas nada, no había tiempo de pensar en algo, tenia que echar todo a la suerte y desear que el dolor de la caída no fuese tan fuerte. Lancé el bolso al suelo para luego continuar yo detrás de el. Lenta y cuidadosamente fui bajando por la pared, intentando encontrar y sostenerme de cualquier abertura y fisura en ella que encontrara. Pero desagradablemente di un paso en falso y caí por lo menos 4 metros hasta el suelo, sin nada abajo que amortiguara mi caída.
-¡Ahhh, mi hombro!- gemí al sentir  ese terrible dolor punzante.

    Pero a pesar del golpe que recibí, no podía quedarme allí tirado en el suelo esperando ayuda o que amanezca ¡Tenia que salir de allí lo mas rápido posible! Me levante con la ayuda de un solo brazo y me coloque el bolso en un hombro, corrí por el jardín sin mirar atrás, no podía creer que realmente tenia el valor de hacer eso.  Saque mis llaves y abrí la puerta de la cerca, cerré con mucho cuidado para no causar ningún tipo de ruido.

    Ya esta afuera de aquella prisión, ya relativamente era libre, solo me faltaba correr lo más rápido posible, y eso fue lo que hice. Mientras mis piernas se movían mi mente se volvió una nube negra, donde los recuerdos atacaban a través de imágenes y esa terrible voz que tanto odiaba susurraba en mi cabeza cosas que no entendía. Me aproximaba al lugar donde me encontraría con la persona que planeo todo este escape, la única persona que se le ocurriría toda esta locura, Daniel Alan Dones.

    A pesar de estar bajo la presión de algo desconocido, el estrés, la angustia y la psicosis de que tropezaría con mi padre, el cual podía haber descubierto el plan, una sonrisa se dibujo en mi rostro, quizás era algo ilógico pero me sentía bien el correr lejos de todo aquello que una vez me hizo mal. Y esa sonrisa fue mas grande cuando no muy lejos pude ver la camioneta de mi primo estacionada a la orilla de la calle y a el parado a su lado.

-¡Danny!- grite suavemente para llamar su atención

    El volteo a verme y dio un suspiro de alivio. Podía mirar en su rostro el mismo estrés y miedo que tenia el mió, pero cuando llegue a el sonrió satisfactoriamente y lo primero que hizo fue darme el abraso mas importante de toda mi vida, el abrazo que me regreso a la vida y me saco de la oscuridad.
-Hermano te dije mil veces que lo podíamos lograr- me dijo mientras me abrazaba- y ahora estas aquí, no lo puedo creer.

    Yo no mencione palabra alguna, mi mente estaba vacía como para una respuesta. Aunque si tenia un pensamiento, el creer imposible todo este plan que se estaba haciendo realidad.
-¿Nos podemos ir ya por favor?- susurre y me separe de Danny, aunque quizás mi rostro no lo reflejaba ese era uno de los momentos mas felices de toda mi vida.
-Claro larguémonos de acá- Respondió el abriéndome la puerta de la camioneta.

    Me subí al auto en el asiento de copiloto, Danny cerró la puerta y se dirigió al puesto del conductor. Apenas pudo cerrar la puerta, encendió el motor y piso el acelerador. Realmente era este momento mi verdadero escape.

-¡Estaba muy preocupado por ti! Se suponía que tenias que llegar hace unas dos horas- Dijo el mientras conducía.
-Lo siento- respondí yo en un leve susurro- es que “el” no se durmió hasta muy tarde, las cosas no salieron como yo esperaba, no me quería arriesgar- justo al final de la oración sentí una fuerte puntada en el hombro, y con mi mano me lo apreté para intentar aliviar el dolor.
-¿Que te ocurre?- Pregunto Danny viendo mi expresión de dolor en mi rostro.
-Me caí contra al suelo cuando salía por la ventana- dije entre pequeños gemidos.
-Tenemos que encontrar un hospital ahora mismo- Su voz paso a un tono preocupado. Y mi reacción no fue tan positiva como el esperaba.
-¡NO!- lo mire a los ojos- váyanos a tu casa, no quiero perder el tiempo.
-Esta bien…- susurro el un poco decepcionado e inconforme con mi respuesta.

    Recuerdo que ninguna otra palabra mencionamos en ese momento. Me concentre en mirar por la ventanilla a mi lado intentando distraer un poco mi mente. La oscuridad bañaba el camino, el silencio era el rey del ambiente y los únicos en aquella autopista éramos nosotros. Podía escuchar el sonido producido por el roce de las llantas del auto sobre el pavimento y la lenta respiración de Danny. El camino se hacia cada vez mas lento y el ambiente mas pesado, ninguno de los dos éramos capases de pronunciar una palabra, todo gracias a mi incomodidad permanente ante todo y mi silencio duro como el concreto. Ya habíamos recorrido la mitad del camino cuando…

…-“¿Crees que realmente escapaste a todos tus problemas?”- Dijo esa voz terrible, oscura y sarcástica en mi cabeza- “Este es solo el comienzo”

    Hice un gesto extraño al oír esa voz de origen el cual no conocía, se preguntaran de quien rayos se trata, pues la verdad ni yo mismo conocía al portador de esa voz oscura y sombría. Y esa gran incógnita en mi mente era uno de mis mayores miedos. Un leve dolor de cabeza me ataco, ya era algo típico de los momentos en que esa voz aparecía. Comencé a desear que no volviera a resonar en mi cabeza, pero un simple deseo no hace nada en absoluto

-“Solo el comienzo”- El tono de esa voz se volvió mas grave y con el, el dolor mas fuerte- “No intentes escapar a tu destino, este es el comienzo de la pesadilla”.
    Di un pequeño gemido y sacudí la cabeza, como si esa acción sacaría ese tormento de mi mente. Danny reacciono de inmediato u dirigió la mirada hacia mí, detuvo el auto en medio del camino, coloco su mano en mi hombro y pronuncio las palabras que quizás deseaba escuchar.
-¿Hermano estas bien?...
    …Lo mire a los ojos con la esperanzas de poder contestarle, pero aquella voz volvió a dar su presencia y de una manera más fuerte “No puedes escapar” sentí una fuerte puntada en la cabeza, grite ahogadamente tocando con mis  manos mis oídos. Y así una vez más.
-¿Tyler que sucede?- Me pregunto Daniel con la preocupación es su voz. Yo no respondí a su pregunta, solo volví a gritar de dolor y desespero.
-“Nunca podrás escapar”- Volvió a repetir la voz

    Cada vez era más constante la voz en mi mente y el dolor mucho más fuerte. Comencé a golpear mi cabeza contra el asiento, para que el dolor desapareciera. Mis gemidos se convirtieron en gritos, realmente no sabía a que se refería la voz que atormentaba mis pensamientos, pero eso no detuvo que el miedo comenzara a correr por mis venas.

-¡Detente!- Grite mientras golpeaba mas el asiento. Quería que esa vos se detuviera. - ¡BASTA!
-Tyler por favor cálmate- dijo Danny tomando mi rostro con las manos y obligándome a verlo a los ojos- ¡Debes calmarte!
-Dile que se detenga, por favor dile que pare- Le roge en un leve susurro. La voz era tan fuerte que ni podía escuchar lo que decía- Quiero que se detenga- Di una breve pausa a causa de otro gemido de dolor, estaba siendo torturado lentamente- No quiero estar solo contra el, ayúdame

    El me miro fijamente y pronuncio lentamente “No estas solo, me tienes a mi” y como por arte de magia, todo desapareció. Jamás podre explicar ese momento, solo puedo recordar las palabras de Daniel y lo bien que me hicieron sentir, fue muy importante para mí haber escuchado esas palabras, fue la soga que me ayudo a salir del agujero. Y aun no me podía creer que mi todo el tormento en mi cabeza hubiera desaparecido con tan solo una oración de Danny, es que ni siquiera podía entender porque esa voz aparecía en mis pensamientos torturándome lentamente. Quizás piensen que estoy loco, pero solo les responderé que es preferible estar loco a vivir toda mi vida.

-¿Estas mejor?- Pregunto Danny aun con las manos en mi rostro mirándome a los ojos. Ya no gemía, ya podía escuchar el silencio en mi mente.
-¡Si! Estoy mucho mejor- respondí de nuevo en susurro. Aun estaba sorprendido por todo lo ocurrido, mi cabeza no terminaba de procesar la información, estaba en una especie de Shock

    El me soltó el rostro y miro al frente, la expresión de su cara era de confusión de simplemente no entender nada. Yo seguía su ejemplo, también estaba impactado, el era la primera persona capaz de desaparecer ese terrible ruido de mi mente. Aunque no lo crean esa vos misteriosa me torturaba desde que tengo memoria y simplemente era su títere de juego mientras torturaba y carcomía mis pensamientos. Pero esta vez extrañamente fue vencida por unas simples palabras “¿Como sucedió esto?” me pregunte mentalmente.

    Danny emitió un sonido y movió la cabeza de un lado a otro, quería decir algo pero estaba “trabado” no sabia realmente que palabras decir. El silencio reino una vez más y la tranquilidad baño el ambiente por unos segundos. Danny susurro una pregunta incomoda para mi “¿Qué acaba de suceder, que te ocurría?” yo solo trague la respuesta y permití que el silencio me envolviera en un secreto. Agache la cabeza avergonzado pidiendo que ese silencio se prolongara por toda la eternidad,  pero como dice el dicho “Nada es para siempre”

-¿Qué demonios sucedió?- Volvió a preguntar Danny. Yo no respondí- Podrías decirme

    Volteo a verme intentando tener la mayor paciencia pero eso  no basto para vencer el bloque de miedo y silencio que arme. Lo mire a los ojos pero no pude sostenerle una mirada fija como la que el tenia en mi, agache la cabeza de nuevo y me sentí baja presión. No quería responder, no quería parecer un loco esquizofrénico ante el. Pero por otra parte solo quería que mi muro de silencio explotara en un desahogó, ¿pero como hacerlo? Justo cuando tome un suspiro y pronunciaría una palabra…

…¡BUMMMMMMMMM!...

    El auto se sacudió junto a ese fuerte ruido, Algo callo sobre nosotros y por el impacto tenia que ser algo grande. Mi primo y yo nos miramos mutuamente sorprendidos y desorientados de lo sucedido. Danny bajo corriendo del auto para ver de que se trataba, yo solo imite su acción con la mente en blanco y completamente por instinto. Ninguno de los dos sabia que esperábamos  ver  afuera, pero a causa del extraño cosquilleo en mi estomago y la presión en mi corazón sabia que no era nada bueno.

    Daniel miro hacia el techo del auto y sus ojos se abrieron como platos, recuerdo muy bien que dijo un “¿Que demonios?” y yo al escucharlo dirigí la mirada hacia el confundido, luego voltee al techo  y tuve la misma reacción que mi primo. Y sencillamente no podía creer que “demonios” sucedía.

-¡No hay nada!- Replique sorprendido viendo a Danny- ¿Pero entonces que nos golpeo?

    Apareció una fuerte brisa helada y las ramas de los arboles alrededor de aquella autopista bailaron en una danza siniestra y ruidosa. Danny me miro a los ojos y negó con la cabeza intentando buscar alguna respuesta a mi pregunta anterior, pero ni una palabra salió de su boca. Sentí un fuerte escalofrío recorrer mi espalda al punto de estremecerme en un breve temblor y mis manos se helaron y me costaba un poco apretarlas, eran los mismos síntomas que sentía cuando algo no estaba bien. Mi primera reacción fue ver a mí alrededor y sentir que el aire cada vez era mas espeso y extraño.

-¡Danny, larguémonos de aquí ahora!- mi voz estaba temblorosa y sonó algo asustada. El solo asistió con la cabeza, con el mismo terror que yo sentía.

    Ambos corrimos hacia el auto, pero inesperadamente las puertas que habíamos dejado abiertas al salir de el se cerraron de golpe, eso hiso que el estrés y la presión aumentara en solo unos segundos. Tome la manilla de la puerta e intente abrir, pero parecía que la puerta estaba asegurada ya que no abría, comencé a halar hacia afuera  intentando que de alguna manera se abrirá y poder largarnos de allí. Subí la mirada y mire a Danny en la misma situación que yo, no podía abrir la puerta del asiento del conductor.

-¡Vamos, ábrete!- Dijo mientras halaba la puerta hacia afuera.

    Por mi parte, volví a intentar abrirla pero de nuevo no tuve ningún resultado. Era como si alguien la halara desde adentro y no te permitiera que entraras al auto. Pero los momentos desesperantes y siniestros no se quedarían allí. El destino estaba preparando nuevas sorpresas, nuevos miedos. La noche en que escape de una pesadilla, solo fue el salto para caer en otra.

Narra Danny:

    Algunos definen a lo desconocido con una incógnita, algo que no se conoce, indeterminada, variable o simplemente con una “X”. Pero realmente, o a mi parecer, nunca se podrá definir a lo desconocido y mucho menos si no sabes lo relativa que es su realidad. Nunca sabrás que esperar de lo desconocido, todo puede cambiar en menos de un segundo hasta poner en duda tu propia realidad. Llegarías a pensar que estas dentro de una pesadilla de la cual nunca despertaste, olvidando  que todo lo que esta pasando es tan real como tu.

    Eso fue lo que pensé en el preciso instante en que trataba de abrir la puerta del auto, ver a en la misma situación que yo hacia todo aun mas confuso. Recuerdo muy bien que nos detuvimos al mismo tiempo y nos miramos a los ojos por encima del automóvil, pude notar en los ojos de mi primo confusión y algo de desespero pero había algo más en su mirada, como si supiera que algo iba a suceder, como si quizás ya allá vivido una situación como esta. Mire a mí alrededor intentando buscar alguna respuesta a cada uno de los hechos que estaban ocurriendo y sentí nuevamente esa brisa helada que sacudió todo el lugar, aumentando más mis nervios. Y allí fue cuando empezó la verdadera pesadilla.

-¡Al fin te conozco, Tyler!- Dijo aquella voz ronca y grave, Una voz tan tétrica que te paralizaría el corazón de solo escucharla.

    Tyler dirigió la mira hacia el frente del auto y dio un gesto de sorpresa mesclado con miedo, su respiración se acelero y su pecho se levantaba en cada aspiración de aire. Para saber de quien se trataba, mire al mismo lugar y mi reacción fue la misma a la de mi primo. Solo pude mirar la silueta de un hombre de hombros anchos envuelta en sombras, como si estuviera cubierto de un manto negro, pero solo eran sombras. No podíamos ver su cara, ni siquiera sus manos, quizás era como ver al mismo demonio frente a frente.
-¿Quién eres tu?- Pregunto Tyler dando un paso hacia atrás.

-¡No sabes quien soy!- Dijo el hombre después de una carcajada escalofriante- ¿Por qué mejor no te preguntas quien eres tu?

    El hombre se acerco mas al auto, tuve la esperanzas de que las luces delanteras mostraran su rostro pero así no fue, aquel velo de sombras aun lo envolvían. Llegue a pensar que quizás no era humano ya que solo parecía una sombra que ni la propia luz podría hacer que se desvaneciera. “¿De quien demonios se trataba?” Pensé en uno segundos. El miedo comenzó a correr por cada uno de mis nervios y arterias. Voltee a ver a Tyler quien esta con el rostro pálido y las manos temblorosas

-¿Qué quieres?- Pregunte. El hombre volteo a mirarme, su rostro solo era una nube negra.
-¡Quiero la oscuridad dentro de Tyler!- Respondió con una suave risa malévola.
-¿De que estas hablando?- Tyler susurro agachando la cabeza.
-¿Acaso no lo sabes?- El hombre rio una vez mas y luego tomo un tono mas serio- ¡Ese imbécil no termino su trabajo!- acotó
-¿Qué diablos estas hablando?- Tyler grito en busca de una respuesta concreta, la brisa helada abatió una vez mas- ¡Podrías decir a que viniste!- las luces delanteras del auto titilaron tres veces.

    La mirada de Tyler se convirtió en una mirada llena de ira y enojo hacia el hombre. Nunca había visto a mi primo con esa mirada, para mi todo esto un rompecabezas con varias piezas faltantes, no podría ármalo hasta encontrarlas. No podía entender nada.

-De eso estoy hablando...- Respondió el hombre con un tono desafiante-…Pero por lo visto llegue antes de lo indicado ¡Nos volveremos a ver Tyler, cuando sepas quien realmente eres!

    Aquel hombre se desvaneció entre la oscuridad del camino, como si las sombras se mesclaran con las tinieblas de la noche. Las puertas del auto se abrieron por si solas, por arte de magia. Tyler me miro con una mirada confusa y llena de preguntas, luego callo al piso.

-¡HERMANO!- Grite corriendo hacia el.

    Lo encontré tirado en el suelo con los ojos cerrados, sus manos y rostro estaban fríos y su respiración cada vez más lenta. Esa fue una noche inolvidable para ambos, la noche en que comenzó nuestra lucha contra la misma oscuridad

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